Ante la situación que vive Europa en los últimos meses, al respecto de la llegada de cientos de miles de personas migrantes, Médicos del Mundo recibe ilusionada el cambio de actitud de la Unión Europea y las numerosas manifestaciones de apoyo de la sociedad civil.
Los conflictos en el
Cuerno de África o en Oriente Medio no son nuevos. Se debería haber previsto
una respuesta hace tiempo. Pero han sido necesarias miles de muertes en el
Mediterráneo y algunas fotos insoportables, para que Europa empiece a moverse.
El objetivo fundacional
de la Unión Europea fue crear sociedades en las que los derechos fundamentales
y los valores compartidos fueran sus pilares. Sin embargo, hoy en día miles de
personas se ahogan ante nuestras costas y muchas más han enfermado huyendo de la
pobreza y la violencia, en peligrosos viajes, para encontrarse con la violencia
o el abuso.
Nunca la necesidad de que
Europa acuerde una acción política común ha sido mayor.
En tiempos extraordinarios, se necesitan medidas extraordinarias.
Esta situación fractura
la idea de una Europa de los derechos. La migración que tanto asusta a
determinados sectores no puede ser vista como una amenaza. Es un fenómeno que
aporta oportunidades tanto a las personas que se desplazan como a los estados
que las reciben. La migración, independientemente de su situación legal,
conlleva una riqueza cultural y demográfica que debe valorarse. Las poblaciones
europeas -afectadas por el envejecimiento y ancladas a veces en sistemas
endogámicos- pueden verse beneficiadas por aquellas personas que llegan con necesidades
y dramas a sus espaldas, sí, pero también con la esperanza de una vida mejor y
ganas de trabajar para conseguirlo.
Por ello es importante que
la Unión Europea ponga el foco en las causas que provocan estos fenómenos
migratorios ya que detrás de dichos movimientos -se estima que sólo en 2015,
más de 300.000 personas has arriesgado sus vidas para cruzar el Mediterráneo-
hay conflictos bélicos (caso de Irak, Siria o Afganistán) o una tremenda
pobreza (muchos países del África Subsahariana), que obligan a sus habitantes a
buscar una vida mejor.
En este sentido habría que
tener en cuenta la balanza económica resultante de las transacciones entre
Europa y algunos países africanos, con una pérdida neta para estos últimos
considerable (unos 58.000 millones de dólares al año, según el informe “Honest
Accounts? The true story of Africa’s billion dollar losses” de la organización
HealthPovertyAction) y de la que nos beneficiamos los países más enriquecidos. Esta
situación, resultante de la actividad de numerosas empresas occidentales en
suelo africano, es producto de la voluntad europea de no querer contribuir a su
desarrollo, lo que fomenta que su población tenga que buscar la mejora de su
calidad de vida en otro sitio.
Qué hace Médicos del
Mundo
En Médicos del Mundo
hemos estado atendiendo a personas migrantes y refugiadas en Europa desde hace
años, brindándoles atención médica esencial, mientras luchamos por la defensa
de su derecho a la salud. Estamos presentes en todas las etapas de su viaje,
desde las zonas de conflicto a Grecia y también en el paso de Calais, lugar
clave de tránsito entre la Europa continental y Gran Bretaña.
Aquellas que logran
llegar a Calais están atrapadas en condiciones de vida miserables en un
vertedero en desuso: 3.000 personas conviven hacinadas, con acceso insuficiente
al agua, falta de aseos y escasa alimentación. Los brotes de enfermedades
causadas por estas condiciones de vida son comunes y la tensión que acumulan
empeora su salud mental y aumenta su vulnerabilidad. Con las necesidades en
continuo aumento, Médicos del Mundo ha puesto en marcha una respuesta de
emergencia en la zona. Nuestro personal sanitario trabaja en clínicas móviles,
ofrece consultas médicas y apoyo psicológico a muchas de estas personas
traumatizadas por la experiencia.
Para lograr una
intervención más integral, nos hemos aliado con otras entidades que están
distribuyendo kits de higiene, recipientes para agua potable, víveres o están
construyendo instalaciones sanitarias. La pregunta que nos hacemos es ¿por
qué, mientras los gobiernos se señalan los unos a los otros, son las
organizaciones humanitarias las que están desempeñando este papel en uno de los
lugares más ricos de Europa? Lo que hacemos las ONG, aunque esencial, no es más
que una tirita ante un problema de esta magnitud.
Grecia es otro de los puntos
calientes del panorama actual. Aquí nuestra prioridad son los niños y niñas.
Porque entre las miles de personas que desembarcan en Europa, cada vez
encontramos más y más menores de edad. A veces acompañados por sus madres y
padres, y en otras ocasiones confiados a un adulto o viajando solos y solas.
Tras alcanzar las costas
de la isla de Lesbos, a apenas 10 kilómetros de Turquía, tienen que caminar
alrededor de 14 horas para llegar a Mitilene, la capital, donde tras
presentarse a las autoridades esperan poder coger un ferry que les lleve a
Atenas, como etapa intermedia antes de alcanzar su final, que suele ser
Alemania o Suecia. Pero son tantas las personas en la misma situación que la
espera se convierte en una pesadilla: duermen en los muelles del puerto, en
tiendas de campaña entre campos de olivos o en cajas prefabricadas con
alambres.
Médicos del Mundo trabaja
en el centro de acogida inicial de Moria, a 20 km al norte de Mitilene. Un
campamento saturado con cerca de 900 personas, cuando tiene una capacidad para
500. Aquí nuestros equipos atienden a un centenar de personas al día,
priorizando a las mujeres embarazadas, niños y niñas, personas heridas y con
enfermedades crónicas. Además de atención médica, proporcionamos ropa, leche y
pañales. En Quíos, al sur de Lesbos, un pequeño equipo sanitario presta
servicio en otro centro de acogida.
Nuestras peticiones
Médicos del Mundo pide a
los Estados miembro que analicen las
causas de la inmigración, que solucionen los problemas de origen y se dé la
importancia que en este sentido tiene la Ayuda Oficial al Desarrollo, ya
que los drásticos recortes que ha sufrido en los últimos años -especialmente en
España- pueden haber influido en el hecho de que los habitantes de los países
antes beneficiarios de esta ayuda se planteen ahora buscar una vida digna lejos
de sus lugares de origen
Pedimos también la protección de las personas refugiadas, cuyos
derechos están expresamente recogidos tanto en los acuerdos internacionales
como en el Derecho Internacional Humanitario. Como organización
socio-sanitaria solicitamos a los gobiernos que se faciliten los trámites
administrativos de las solicitudes de refugio, que son muchos y complicados, y
se tomen medidas urgentes para la protección de estas personas.
Respecto a los líderes de
la UE, consideramos que su prioridad debe ser facilitar vías normalizadas de
entrada a las personas migrantes para evitar
que estas caigan en manos de las mafias. Las personas migrantes no son un
riesgo para la seguridad. No han llegado a ocupar Europa o a recibir atención
médica. Son, simple y desesperadamente, personas que huyen de la pobreza o de
la guerra, y en todo caso del dolor, en busca de una vida digna. Mientras,
nuestro continente mira hacia otro lado y el Mediterráneo, antes cuna de
civilizaciones, es el foco de una enorme tragedia humanitaria. Exigimos
humanidad, dignidad y respeto. Levantemos puentes, no vallas.
El trabajo previo de
Médicos del Mundo con las personas migrantes y refugiadas
Médicos del Mundo es una
de las escasas organizaciones que operan en Siria desde el principio de la
crisis humanitaria hace ya cuatro años, facilitando asistencia a la población
civil, víctima principal de la barbarie, incluso en áreas que han quedado bajo
control del Estado Islámico. Los daños humanos de los que nuestro personal ha
sido testigo a diario son enormes, causados por el uso constante de bombas de
barril -un artefacto explosivo improvisado rellenando bidones con dinamita- y
bombas de cilindros de gas.
La situación empeora cada
año, con cerca de 8 millones de personas desplazadas por todo el país. En
colaboración con 9 entidades sirias, Médicos del Mundo presta atención
sanitaria y facilita equipamiento médico, fármacos y consumibles sanitarios en
los distritos de Idlib, Alep, Deraa y Damas. En 2014, más de 800.000 personas
acudieron a las consultas, un incremento del 30% sobre 2013.
Además de las personas afectadas en el interior del país,
las tensiones regionales van en aumento y los países limítrofes con Siria
(Turquía, Líbano y Jordania), donde también trabaja Médicos del Mundo, están
imponiendo cada vez requisitos más duros para acoger a la población necesitada.
En este contexto, la organización mantiene actividades para atender a los más
vulnerables en estos países, además de en Irak.
Otros contextos de intervención
Más
allá de la crisis siria, Médicos del Mundo ha afrontado históricamente la
atención de personas migrantes y refugiadas, especialmente en los
desplazamientos en el interior de África y desde este continente hacia Europa
por el sur.
Por
ejemplo, desde final de 2012 y como consecuencia del conflicto en Malí, más de 50.000 malienses se
refugiaron en Burkina Faso, 30.000 solamente en la región del Sahel. Médicos
del Mundo España prestó atención a quienes huían del difícil contexto de
seguridad en Mali desde el campo de
Goudebo, en Burkina Faso, facilitando servicios curativos, preventivos y
nutricionales.
Además,
Médicos del Mundo lleva veinte años trabajando en los campamentos de personas refugiadas saharauis en Tinduf (Argelia),
acompañándoles en las duras condiciones de vida del exilio en la Hammada
argelina. Las Comisiones Oftalmológicas iniciaron su recorrido en 1995,
mientras que en 2004 comenzó un proyecto de Salud Materno Infantil. Entre 2011
y 2014, gracias al convenio con AECID, se ha avanzado hacia un enfoque más
integral y de refuerzo de la Atención Primaria de Salud, contribuyendo al
fortalecimiento institucional del Ministerio de Salud Pública Saharaui y reforzando
los Programas de Salud Sexual y Reproductiva y Salud Infantil. En este tiempo
también se ha logrado el Hospital Nacional de Rabuni como institución sanitaria
de referencia en Campamentos y se ha apoyado a la Unión Nacional de Mujeres
Saharauis en las áreas de promoción de la salud y empoderamiento de la mujer.
En
Oujda, Marruecos, en colaboración
con Médicos del Mundo Bélgica, está previsto acometer próximamente un proyecto
para prevenir la violencia que a menudo sufre la población migrante a su paso por
Marruecos. En concreto, reforzaremos el acceso a los servicios de salud
integrales de migrantes víctimas de violencia, especialmente de violencia
sexual y de género. El segundo eje de la intervención es ofrecer atención
psicosocial y promover la salud mental de este colectivo, sobre todo en el
tránsito Oujda-Nador.
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