En algunos casos la odisea comienza en el mismo momento en que se planea la migración (deudas contraídas para costear el viaje, peregrinación hasta la zona de embarque, etc.) y continúa con el mismo viaje en ocasiones peligroso y en circunstancias a veces infrahumanas. Además, en ocasiones, en el momento de la llegada, la situación es crítica incluso para obtener acceso a necesidades tan básicas como comida y vivienda. Por esa razón hay personas que comienzan a experimentar sentimientos de frustración y soledad.
Un sin fin de obstáculos hacen que las expectativas de conseguir una mejor calidad de vida en el país de acogida (frecuentemente idealizado y visto como la “tierra prometida”) choquen con una realidad muy diferente a lo esperado. Por suerte, no es la situación que viven todos los inmigrantes, pero por desgracia, sí que cada día aumenta el número de personas que emigra en condiciones extremas y que tienen que enfrentarse a un estrés psicosocial tan intenso que supera la normal y fisiológica capacidad de adaptación del ser humano.
Las dificultades del proceso migratorio pueden llegar a producir un conjunto de síntomas de naturaleza física y psíquica que en el año 2002 han sido definidos por el psiquiatra Jose Achotegui como Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple, también conocido como Síndrome de Ulises. El paralelismo con el héroe griego se debe al hecho de que éste, pese a ser un semidiós, a duras penas sobrevivió a las adversidades y peligros a los que se vio sometido estando lejos de sus seres queridos, mientras que estas personas de carne y hueso viven situaciones incluso más dramáticas de las descritas en la Odisea.
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Un sin fin de obstáculos hacen que las expectativas de conseguir una mejor calidad de vida en el país de acogida (frecuentemente idealizado y visto como la “tierra prometida”) choquen con una realidad muy diferente a lo esperado. Por suerte, no es la situación que viven todos los inmigrantes, pero por desgracia, sí que cada día aumenta el número de personas que emigra en condiciones extremas y que tienen que enfrentarse a un estrés psicosocial tan intenso que supera la normal y fisiológica capacidad de adaptación del ser humano.
Las dificultades del proceso migratorio pueden llegar a producir un conjunto de síntomas de naturaleza física y psíquica que en el año 2002 han sido definidos por el psiquiatra Jose Achotegui como Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple, también conocido como Síndrome de Ulises. El paralelismo con el héroe griego se debe al hecho de que éste, pese a ser un semidiós, a duras penas sobrevivió a las adversidades y peligros a los que se vio sometido estando lejos de sus seres queridos, mientras que estas personas de carne y hueso viven situaciones incluso más dramáticas de las descritas en la Odisea.
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